EL VINO DE MI SOMBRA

Dr. Dumar Iglesias Mata

Historiador manabita [email protected]

Libro de 73 páginas con el sello de Cadáver Exquisito Ediciones, Quito. Prólogo en contra portada, de María Paulina Briones Layana, que reafirma que la poesía de Sonia Manzano Vela, es de un asombro incesante”. Llega a mis manos este valioso poemario, a través de la Activista Cultural Cristina Ordoñez , con la siguiente dedicatoria que me honra: “Para mi amigo de juventud y de siempre, Dumar Iglesias, con un abrazo de auténtico afecto. Sonia Manzano Vela. Guayaquil 4/12/24”. Con Sonia nos conocimos cuando participó en los primeros años de creación del Festival Cultural La Flor de Septiembre del Colegio Nacional Olmedo. Vino invitada por el Lcdo. Horacio Hidrovo Peñahererra. En Guayaquil, cursando mis estudios universitarios (1972-1979), se consolidó esa amistad cuando asistí a sus recitales, conciertos de piano y presentación de sus libros y obviamente me acompaño cuando la Casa de la Cultura del Guayas, publico mi libro El Bulevar y otros cuentos, en la Colección Letras del Ecuador. El núcleo estaba presidido por el poeta y periodista Lcdo. Fernando Cazón Vera. Sonia, es de una trayectoria estelar en la cultura ecuatoriana y frente a sus poemarios, narrativa, novelas y conciertos desde hace algún tiempo merece ser galardonada con el Premio Nacional Eugenio Espejo. El Vino de mi sombra, hace un maravilloso recorrido en inspirado canto poético de todo lo vivido, para ello recurre a los versos del Poeta, César Dávila Andrade, parafraseando: “Espacio me has vencido, ya sufro tu distancia”. Y también toma de inspiración del Gran Walt Witman, en: “Oh Capitán, mi capitán, levántate y escucha las campanas”. En “Descorcho el vino”, la Poeta se retrata en su soledad. “Descorcho el vino de mi sombra y lleno la copa envilecida mis labios/ Me embriago, me embriago de mi misma/ yo soy el único licor del cual me embriago/. Mañana al despertar/con la lengua del sol entre mis dientes/ se regará lo que resta de mi vino/ en la playa nudista de mis versos/. Una nueva remesa de olas ebrias/ vomitará su espuma/ en la arena movediza que me trago/ En “la maestra de piano”, exterioriza sus gloriosos 77 años cargados de nostalgia. “Cuando siente que está a punto de romperse/ la cuerda más endeble de su psiquis/ la maestra no acude a cartomancias/ ni consulta a terapistas/. El piano es su único, psiquiatra/ solo él conoce/ la inocua intranscendencia de sus traumas/. El piano es la piedra del sol en que restriega/ el curtido ropaje de sus culpas/.”

MÁS NOTICIAS

EDITORIAL

ECUADOR HISTÓRICO E INOLVIDABLE

Todos los jugadores de la Tri se arrodillaron al final del partido en el círculo central de la cancha del Estadio Metife de New Jersey, donde ganaron a la poderosa Alemania 2-1. Rezaron y agradecieron. Y no es para menos.<br

Leer más »
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore