
El canciller iraní, Abás Araqchi, anunció el viernes 25 de septiembre que Irán entregó a EE. UU., vía Catar, un plan de siete días para reabrir el estrecho de Ormuz. Tras reunirse el martes con el enviado Steve Witkoff, dijo en la ONU: “Si se cumplen las condiciones, el estrecho puede abrirse y restablecerse el tránsito en siete días. La decisión corresponde ahora a Estados Unidos. Irán no acepta coerción, amenazas ni intimidación, ni renunciará a sus derechos soberanos”.
El plan prevé un alto el fuego de siete días en Oriente Medio, incluido Líbano; liberar activos iraníes congelados por al menos USD 12.000 millones; levantar sanciones al petróleo iraní; y terminar el bloqueo naval estadounidense. Al séptimo día, Irán reabriría Ormuz. También se exige el fin de las hostilidades en Yemen. En junio, Trump y Pezeshkian firmaron un protocolo para acabar la guerra y reabrir el estrecho, pero interpretaciones divergentes reanudaron los combates. Pezeshkian pide volver al memorando de junio.



