
El FMI deja una lectura mixta para Ecuador al cierre de 2026: buenas cifras, pero también advertencias. Carlos Cáceres, representante del organismo, destacó el crecimiento de ventas, el aumento de reservas, la mejora de la balanza de pagos y la reducción del riesgo país. Aunque Ecuador incumplió algunas metas y requirió waivers, la mejora fiscal hasta marzo permitió corregir desvíos; el mayor crecimiento impulsó la recaudación y ayudó a cumplir compromisos. Para el segundo semestre, el FMI identifica tres riesgos: apagones, inseguridad y un posible El Niño. Los tres pueden afectar la actividad económica, las cuentas públicas y el crecimiento. Los apagones golpearían a empresas y hogares en una economía dependiente de la hidroelectricidad.
La inseguridad eleva costos y frena inversión. El Niño podría dañar infraestructura, producción y servicios, y presionar las finanzas públicas. Ecuador tiene un colchón fiscal de $200 millones, pero su suficiencia dependerá de la magnitud del fenómeno. El organismo también advierte un vacío institucional: no habría una instancia ministerial con suficiente peso para coordinar políticas de inversión y crecimiento. Como señala el analista Sebastián Angulo, la mejora fiscal reduce riesgos inmediatos, pero el reto es sostener la recuperación y convertir la estabilidad en inversión, empleo y producción. La próxima prueba será la sexta revisión, prevista para mediados de septiembre. Si Ecuador la supera, recibiría unos $400 millones, el último desembolso de 2026. La revisión evaluará cumplimiento y margen frente a riesgos. El escenario es más favorable que meses atrás, pero la recuperación no está asegurada.



