NUEVA TEMPORADA DE INCENDIOS FORESTALES

La temporada de incendios forestales vuelve a amenazar a Quito con señales que no deberían pasar inadvertidas. La sequía, el aumento de la temperatura y la vegetación reseca conforman un escenario conocido, pero la prevención aún no parece estar a la altura del riesgo. Los primeros reportes de quemas e incendios en distintos sectores de la capital son una advertencia que exige algo más que vigilancia. El trabajo del Cuerpo de Bomberos merece reconocimiento, pero su capacidad de respuesta no puede sustituir las acciones que corresponden a otras instancias. La instalación de hidrantes en zonas críticas, la limpieza de maleza, la poda preventiva y el mantenimiento de franjas de protección alrededor de los bosques no pueden esperar a que aparezcan las llamas. La prevención no puede esperar a que lleguen las llamas La ciudad ya conoce las consecuencias de llegar tarde. Los incendios no solo destruyen el patrimonio natural, también ponen en riesgo viviendas, servicios y la tranquilidad de miles de familias. Cuando el fuego avanza, cualquier esfuerzo resulta más costoso que una planificación oportuna. Todavía hay margen para actuar. La prevención requiere coordinación entre el Municipio de Quito, el Cuerpo de Bomberos y la ciudadanía. Hay que evitar que la historia se repita.

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