AHOGADOS EN DEUDAS
Ecuador ha llegado a un punto en el que debe debatir sobre el futuro de su economía. La deuda externa se ha convertido en un recurso político que ha servido para tapar la mala gestión de los recursos y las soluciones propuestas por los dos últimos gobiernos son insuficientes. El Observatorio de la Política Fiscal hizo un diagnóstico en el que se determina que la deuda con los organismos multilaterales —FMI, BID, Banco Mundial y CAF—, pasó de $9.453 millones en 2018 a $28.000 millones en mayo de 2026. Pero el efecto de ese aumento es que el país se ha vuelto dependiente de contraer préstamos para pagar las amortizaciones. El servicio anual de la deuda es de $3.400 millones, lo que obliga a cualquier gobierno a contraer créditos y emitir deuda. El Observatorio detalla otro efecto: entre enero y julio de 2026 se destinaron $2.923 millones al pago de intereses, cinco veces más de lo que se invirtió en obra pública. Romper este círculo requiere de superávits consecutivos. Esto implica que las cuentas nacionales tengan ingresos mayores que los gastos. Equilibrar las cuentas requiere decisión política para reducir el gasto, eliminar subsidios y compensaciones, y. permitir que la empresa privada invierta en actividades que están en manos del sector público. Argentina desvinculó a 75.000 empleados y bajó el gasto corriente en un 30%. La fórmula es libertad, desregulación y abrir la economía. El presidente Javier Milei asume el costo político para transformar su país y su población ha confiado en él, pese al doloroso ajuste.. En Ecuador todavía no inicia el debate.



