DEMOCRACIA Y AUTORITARISMO
La democracia es equilibrio. Es el mecanismo que tiene el mundo para controlar al poder político mediante la división de funciones y, además, que garantiza la capacidad ciudadana de decidir su destino a través de la voz, el voto y la participación ciudadana. Por esto, un debate nacional, la base del sistema, se convierte en uno de los puntos más valiosos del sistema. En los últimos días, el país atraviesa un intenso debate acerca de la salud de la democracia en Ecuador. Los puntos que más se discuten tienen que ver con lo que preocupa en el mundo: la debilidad de controles y mecanismos de rendición de cuentas, la distribución del poder, la aplicación de las leyes a todos por igual y la transparencia. Hay una tendencia, incluso regional, para debilitar controles con el fin de ocultar actos, como en las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela. En el continente se discute también el momento en que un gobierno comienza a ocultar sus actos al controlar la libertad de expresión, lo que hace más difícil que la ciudadanía exija responsabilidades a un gobierno. Pasa incluso en EE.UU. En el fondo, discutir sobre la democracia ecuatoriana, el autoritarismo y las dictaduras, siempre es saludable para la ciudadanía y para el poder. La democracia se alimenta de los pensamientos opuestos, incluso de los que no están en la línea del gobierno de turno. Hasta las protestas pacíficas son consideradas como formas válidas de libertad de expresión. El debate no debe asustar al país. Al final esto debe servir para atesorar los valores democráticos.



