
La economía ecuatoriana podría enfrentar una dura prueba no desde los mercados ni la política, sino del clima. Fitch Ratings advierte que un intenso fenómeno de El Niño, previsto entre finales de 2026 e inicios de 2027, amenaza con inundaciones, daños en infraestructura, pérdidas productivas y mayor gasto público, justo cuando el Gobierno de Daniel Noboa busca mantener el orden fiscal. Según la calificadora, estos eventos golpean variables clave: caída de la producción agrícola y pesquera, deterioro de infraestructura, desaceleración económica y menor recaudación, complicando las finanzas públicas. Aunque no implique una rebaja automática de calificación, puede deteriorar el crecimiento, la posición fiscal, la inflación y la liquidez externa, sobre todo en países con estrecho margen fiscal y acceso limitado al financiamiento, como Ecuador. El país es muy vulnerable.
Históricamente, El Niño provoca graves inundaciones en la Costa, daña carreteras, cultivos y la pesca, sectores clave de exportación. Su dependencia hidroeléctrica añade riesgo al suministro energético. El analista Sebastián Angulo destaca que la advertencia llega en un momento delicado: la mejora de la percepción de riesgo se basó en la consolidación fiscal y el retorno al financiamiento internacional. Un evento severo obligaría a desviar recursos a emergencias y reconstrucción, tensionando la disciplina fiscal acordada con el FMI. “El clima podría ser la principal prueba de estrés para la economía ecuatoriana en los próximos meses”, afirma.La advertencia refleja que el cambio climático ya no es solo un reto ambiental: altera el crecimiento, las finanzas públicas y la confianza inversionista, y pesa cada vez más en la evaluación de la estabilidad económica de los países.



