
Cuando se cuenta la historia de los afectados por las restricciones de movilidad nocturna debido al toque de queda, de ellos nadie se acuerda. Son los músicos populares, de vida intensa mientras la mayoría descansa. Y que en fechas como esta, próximos a la celebración del Día de la Madre, se encontraban en el punto más alto de su actividad económica. Su jornada laboral arrancaba a las 22:00 y se extendía hasta que hubiera contratos.
Pero ya no. “Ay, ni modo, a cantar de día a donde nos llamen por acá, por allá, más nada. Y acostarse tempranito”, comentó afligido el mariachi Malaquías Barrios. La calle que concentra los negocios de los mariachis, que antes, a estas alturas de los preparativos para los festejos de las madres, lucía llena, ahora luce desolada. Los números telefónicos están exhibidos para los clientes, pero las llamadas tampoco llegan. Fabián Mendoza, otro de los músicos afectados, dijo que el gremio buscó opciones formales sin éxito: “Hicimos la gestión para pedir al Ministerio de Cultura (un salvoconducto), pero no nos autorizaron para nada”, lamenta.



