
Medio Oriente, tercer destino del banano ecuatoriano en 2025 (56,1 millones de cajas, 14,88% del total), enfrenta una crisis por el conflicto bélico. Desde que EE.UU. e Israel atacaron Irán el 28 de febrero, el estrecho de Ormuz permanece cerrado casi en su totalidad, afectando las exportaciones y el futuro acuerdo comercial con Emiratos Árabes. Entre enero y marzo de 2026, Ecuador envió 13 millones de cajas a la región, pero las caídas frente a 2025 llegan hasta el 100% en países del golfo Pérsico. Irak dejó de recibir banano; Emiratos Árabes y Kuwait retrocedieron más del 40%. El bloque redujo su volumen en 1,96 millones de cajas. Solo Arabia Saudita, Turquía y Siria amortiguaron la caída regional al 2,16%.
La logística se complicó: navieras suspendieron la ruta directa, aplicaron recargos de hasta $4.000 y desviaron cargas a Omán o vía terrestre desde Turquía, alargando los plazos de dos a cuatro días. La congestión portuaria agravó el problema. El precio spot del banano cayó de $11,95 a $4,75 por caja en diez semanas. En finca, productores como Franklin Torres (FENABE) denuncian precios de hasta $3 (promedio $5), lo que genera pérdidas semanales de $2.500 por finca pequeña y abandono del control fitosanitario.
“El sector exportador busca un pretexto para pagar bajos precios”, afirma. Mientras el acuerdo CEPA con Emiratos (que beneficiaría al 90% de la oferta agrícola) espera ratificación en la Asamblea, el gremio critica la falta de respuesta estatal para garantizar rutas seguras. Fedexport insiste en agilizar el tratado: en un mercado global con costos elevados, “los compradores buscarán precios flexibles”, y Ecuador podría ganar posición. La participación actual del 15% podría contraerse al 11% en 2027 si el conflicto persiste.



