El presidente de China, Xi Jinping intervino de forma directa en la crisis de Oriente Medio al conversar con el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed Bin Salman, y exigir que se preserve la navegación por el estrecho de Ormuz.

Según la televisión estatal CCTV, el mandatario sostuvo que mantener abierto ese paso marítimo “responde a los intereses compartidos de los países de la región y de la comunidad internacional” y añadió que China “aboga por un alto el fuego inmediato y completo”. El pronunciamiento ocurre en un momento de máxima tensión: el domingo, el tránsito de buques por Ormuz, clave para el comercio global de crudo y gas, se redujo a cero después de que Teherán anunciara que retomaba el “estricto control” de la vía. Días antes había declarado su reapertura, pero al menos tres embarcaciones comerciales que intentaron cruzar fueron blanco de disparos.



