TRANSPARENCIA Y PROPAGANDA
Las elecciones del próximo 29 de noviembre marcan la agenda pública. Desde la comunicación gubernamental, obras locales por doquier y maquinarias de propaganda activadas, los partidos y movimientos políticos empiezan a medir fuerzas. La segunda mitad del año, que no empezó mal para la economía ecuatoriana, estará marcada, además, por los efectos del clima y de la guerra en Irán. La ola de calor, la crisis comercial por los aranceles con Colombia, el alza de combustibles, los cortes de energía no planificados y una posible campaña de ahorro de energía para mitigar el impacto del estiaje, deben tratarse con transparencia. Aunque pueda parecer obvio, el Gobierno debe priorizar el bienestar de la ciudadanía, antes que las consecuencias políticas de medidas, quizá duras, pero necesarias. En momentos de crisis siempre se abre la posibilidad de encontrar oportunidades. Una campaña de ahorro de energía debe empezar como una iniciativa del Gobierno, pues los cortes se perciben como un engaño y tanto los sectores productivos como la ciudadanía se merecen el respeto de estar informados; más aún si en algún momento se esperará de ellos paciencia y apoyo frente posibles apagones. Sincerar la comunicación desde Carondelet ayudará a mantener la estabilidad e, incluso, a fomentar la confianza ciudadana en estos tiempos de tanta incertidumbre. Hay momentos en los que la verdad es más valorada que el silencio estratégico por una contienda electoral que, en estos días, solo llama a la desconfianza y la duda.



