
Erick Fabricio Coello Saltos, de 27 años, natural de Manta (Manabí), es uno de los 20 tripulantes del barco ‘Don Maca’, localizado en El Salvador.
La mañana del 11 de abril de 2026, relató su versión: perdió el 90% de la visión y sufrió graves daños auditivos (tímpano izquierdo perforado, derecho perdido). Como sus compañeros, asegura que fueron «rodeados por drones» y detenidos por una nave estadounidense. «Fue muy duro. Me quedó el trauma. Ya no volvería a pescar», confiesa.
Desde 2025, Erick, padre de un niño de 4 años con autismo, se dedicaba a la pesca. El 17 de marzo de 2026 zarpó de Manta en su tercer viaje. Todo cambió el 26 de marzo. Dos días antes, Erick vio un dron y envió un video a su padre: «Papá, un dron nos persigue». Al subir a la caseta del barco madre, escuchó dos explosiones. «Quedé todo ensangrentado». Fue el más afectado porque no pudo bajar a tiempo. Tras las explosiones, se perdió la señal satelital.
Un compañero hizo señales con una camisa blanca. Al acercarse a la nave, los esposaron y encapucharon. «Tenían fusiles. Nos tuvieron cinco horas en contenedores». Luego, los entregaron a El Salvador, aunque los gringos dijeron que los hallaron a la deriva. Navegaron ocho días hasta tierra. Erick y otro pescador regresaron a Manta el 6 de abril. Sus familiares costearon los USD 400 del pasaje con rifas y bingos. Los otros 18 llegaron un día después.
Ahora, necesita cirugía de ojo (USD 7.000) y tímpano (USD 4.500), además de atención psicológica. Gasta USD 60 en consultas casi diarias. «Somos de bajos recursos». Vive en el barrio 4 de Noviembre de Manta. Quienes deseen ayudarle pueden depositar en la cuenta de ahorro del Banco Pichincha: 2209135515, a nombre de Mayerly Romina Vera.



