
La explanada de la Virgen del Mar, en Manta (Manabí), volvió a ser escenario de los pedidos de justicia de los familiares de los 16 pescadores desaparecidos tras el incendio de la embarcación en la que realizaban sus faenas.
En este espacio, donde en los últimos días han realizado vigilias, Ginger Quiroz dio un testimonio conmovedor. Visiblemente afectada, expresó su dolor y consternación por la desaparición de su hijo. Dijo que no pierde la fe de volver a verlo con vida, aunque su angustia crece con el paso de las horas. “Es muy duro”, sostuvo, al recordar que su hijo “deja a un niño de apenas dos años y medio que aún lo espera”, además de una familia entera que ruega por su regreso.
Entre lágrimas, pidió a las autoridades que no cesen en la búsqueda, que investiguen a profundidad y se determinen responsabilidades. En San Mateo no dejan de suplicar respuestas. Durante la jornada, los asistentes mostraron carteles con retratos de sus parientes y pidieron justicia. Uno de los mensajes más conmovedores reflejaba el sentir colectivo: que sus familias los esperan. Madres que lloran, esposas que aguardan en casa e hijos que preguntan por ellos forman parte del drama que golpea a esta comunidad pesquera.
En paralelo, el abogado de la familia, Jorge Chiriboga, informó que la embarcación Solavill (desde donde se grabó el incendio del barco La Negra Francisca Duarte II) ya arribó a puerto. Además, señaló que se habrían recuperado dos lanchas con indicios de un supuesto ataque.
Solicitan que las autoridades realicen las pericias para determinar lo ocurrido, pues, según sostienen, no se trataría únicamente de un incendio. Se prevé que este lunes los tripulantes del Solavill rindan sus versiones.



