“EL NO QUE NADIE SE ATREVE A DECIR”
Nos pueden gustar o no sus fallos, aunque esto no se trata de preferencias o gustos, sino de respetar la institucionalidad creada y que rige a esta República. La Corte Constitucional está de nuevo en el radar del Gobierno Nacional por fallos que no convencen al Ejecutivo y por una supuesta amenaza al secretario Jurídico de la Presidencia. Sobre las sentencias, ellas hablan por sí solas; sobre la amenaza, deberá el denunciante sostener su afirmación; y la Corte, defenderse. Esto, de ninguna manera, puede convertir a una institución en enemiga de la otra. La Constitución creó a cada una por un propósito y este debe ser respetado. El Ejecutivo debe administrar y gobernar, y la Corte debe cumplir su rol de hacer respetar la Constitución y el ordenamiento jurídico con independencia del poder político. Esas son las reglas de esta democracia imperfecta y hay que respetarlas. La Corte Constitucional, con sus virtudes y defectos, sigue siendo el último resquicio de institucionalidad en un país cuyo gobierno demuestra cada vez más ser un acaparador de poder sin límites. Alguien debe ser el freno. Alguien en este país debe respetar la Constitución. Alguien debe, en algún momento, decir no.



