
La expresidenta argentina (2007-2015) cumple prisión domiciliaria desde junio por otra condena de seis años y lleva tobillera electrónica. La exmandataria de 73 años calificó ambos procesos de «prácticas mafiosas entre jueces y fiscales» para anular su influencia política. En el tribunal de Buenos Aires, ironizó: «¿Ahora resulta que soy la jefa de una asociación ilícita con todos los empresarios? Tienen derecho a perseguir, pero sean coherentes». Kirchner también acusó al presidente ultraliberal Javier Milei de violar la Constitución cuando dijo que su líder «va a seguir presa». Se retiró sin responder preguntas al negarse a «formar parte de este circo». La exmandataria está acusada junto a otros 85 exfuncionarios y empresarios de recibir sobornos por obras públicas entre 2003 y 2015. Si es hallada culpable, puede ser condenada hasta a 10 años de prisión. El juicio con más de cien testigos puede prolongarse más allá de 2026.



