
El comercio bilateral entre Ecuador y Colombia sufrió una fuerte caída en febrero de 2026, tras la entrada en vigor de la tasa de seguridad del 30 % impuesta por Ecuador y la respuesta arancelaria de Colombia. Según datos preliminares del exministro Daniel Legarda, las importaciones desde Colombia cayeron un 54 % interanual, mientras que las exportaciones ecuatorianas disminuyeron un 18 %. En total, el intercambio se redujo en unos USD 66 millones: USD 51,5 millones por menores compras a Colombia y USD 14,5 millones por menos ventas a ese país. Colombia es un proveedor clave para Ecuador en medicinas, energía eléctrica e insecticidas, entre otros. Ecuador, por su parte, exporta pescado, camarón, banano y arroz.
Pese al impacto externo, el SRI reportó que las ventas internas crecieron 8,6 % en febrero, alcanzando USD 20.473 millones, lo que sugiere que la medida no ha afectado significativamente la economía local. El presidente Daniel Noboa destacó que la balanza comercial con Colombia pasó de un déficit de USD 90 millones en febrero de 2025 a un superávit de USD 30 millones en 2026. Además, señaló que se recaudaron USD 13 millones por la tasa y que el empleo subió dos puntos. Sin embargo, el sector privado pide cautela. Juan Carlos Navarro, presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano, advirtió que el impacto real se verá en los próximos meses, pues muchas operaciones se adelantaron antes de las restricciones. Aseguró que estas decisiones afectan precios, inversiones y empleo. La disputa comenzó en enero, cuando Noboa impuso una tasa del 30 % a productos colombianos. Colombia respondió con aranceles espejo el 24 de febrero. Desde el 1 de marzo, Ecuador elevó la tasa al 50 % y Colombia evalúa ampliar las restricciones a 281 subpartidas.



