LA NUEVA DINÁMICA QUE TRANSFORMA LA REGIÓN
El crimen organizado creció en varios países de América, pero también creó enlaces que les ha permitido trabajar en todo el continente. Todo bajo la ineficaz tutela de las organizaciones multilaterales, como la ONU, la OEA y sus oficinas dedicadas a la seguridad. La institucionalidad continental no contó con las herramientas necesarias para detener y eliminar la amenaza que puede involucrar hasta cuatro países para un envío de cocaína. Ante esa necesidad de coordinación nació ayer la Conferencia de las Américas contra los Cárteles, en Estados Unidos. Ecuador es parte de ese compromiso para combatir el crimen organizado transnacional. El país se comprometió al intercambio de inteligencia y la interoperabilidad entre fuerzas, la modernización del control fronterizo y portuario, y la consolidación de mecanismos de apoyo para fortalecer las capacidades institucionales. EE.UU. considera a los carteles de la droga, entre los que están los Lobos, organizaciones terroristas similares a Isis o Al Qaeda y que serán derrotados con poder militar. Junto a la Cumbre Escudo de las Américas, que será el día de mañana, esto muestra la transición hacia una nueva institucionalidad que cambia las reglas del combate al crimen. Una que, de seguro, reemplazará al obsoleto Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), firmado en 1947 en Río de Janeiro. Esta renovada unión plantea serias interrogantes sobre cómo evitar los excesos en esa arremetida y cuál será la postura de las fuerzas políticas y sociales de cada país.



