
Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali
Ex Ministro de Comercio Exterior, Doctor en Jurisprudencia, Director de Global Trade Consulting. Presidente del Comité de Comercio de Inversiones amcham GYE
Twitter: @JCCassinelli juancarlos@cassinelliabogados.com
La relación entre Ecuador y los Estados Unidos genera, en el ámbito comercial, más dudas que certezas. Venimos atravesando meses de negociaciones en los que se anuncian aranceles, luego se eliminan, después se reintroducen bajo la figura de aranceles recíprocos, y se abre nuevamente otra fase de diálogo. Hace pocos días se anunció la conclusión de una ronda de negociación sumamente importante, denominada acuerdo de aranceles recíprocos. Sin embargo, este acuerdo aún no ha sido firmado. Se comunicó que al menos el 50% de los productos ecuatorianos que actualmente enfrentan una tasa recíproca del 15% pasarían a pagar 0%. Pero cuando el país se encontraba a la expectativa de conocer el alcance real de este anuncio, los Estados Unidos lanzaron una nueva política comercial global, estableciendo un arancel del 15% para todos los productos que importa del mundo. Ecuador, naturalmente, entra dentro de ese paquete. Y aquello que veníamos discutiendo la semana pasada vuelve a quedar en la incertidumbre. Hoy, todos los productos ecuatorianos mantienen un arancel del 15% como mínimo, mientras que la fase de negociación que se anunció como prácticamente cerrada sigue sin claridad. La pregunta central es: ¿cuáles son los compromisos asumidos por Ecuador frente a Estados Unidos? Porque el comercio siempre tiene dos caras: lo que solicitamos y lo que estamos dispuestos a conceder. Cuando se hablaba de un acuerdo recíproco prácticamente concluido, surgieron nuevas dudas ante esta redefinición de la política comercial estadounidense hacia el mundo. Esta inestabilidad en un destino tan importante para Ecuador marca la pauta de una necesidad urgente: diversificar adecuadamente nuestros mercados. Es imprescindible concluir acuerdos comerciales pendientes, como el caso de Canadá, avanzar en negociaciones con Japón y fortalecer los mercados donde ya tenemos presencia consolidada, como China y la Unión Europea. Si bien estos destinos han mostrado crecimiento y resultados positivos, aún existe un amplio margen para expandir nuestras exportaciones. El año pasado se registró un récord de exportaciones ecuatorianas hacia Estados Unidos. No obstante, este crecimiento respondió principalmente al aumento de precios internacionales — cacao, banano, camarón, pesca— y no necesariamente a un incremento sostenido de la producción. La balanza comercial fue favorable, sí, pero impulsada por precios altos más que por mayor volumen. Diversificación de productos, diversificación de destinos, visión comercial estratégica y negociaciones claras. Solo así podremos transformar esta etapa de dudas en certezas, y convertir la incertidumbre en una oportunidad real para la producción nacional y para el Ecuador entero.



