VENEZUELA: UN PAÍS, DOS DESTINOS. LA HISTORIA DE LOS QUE PARTIERON Y LOS QUE RESISTEN

En España residen casi 400.000 venezolanos, muchos con familias fragmentadas entre distintos países. Un mes después de la captura de Nicolás Maduro por EE.UU., la incertidumbre persiste. Sina, que permanece en Venezuela, lo describe como «estar en ‘standby’, sin saber qué va a ocurrir». Pina, desde Madrid, confiesa: «Estoy pendiente de las noticias, da tristeza, pero el venezolano siempre mantiene algo de esperanza». Beatriz Octavio, de Código Venezuela, señala: «Casi todas las familias se han roto por la migración». Sergio Contreras, de Refugiados Sin Fronteras, añade que una familia dividida «es una familia que se rompe y cuya reparación es muy difícil». Tres hermanas ejemplifican esta diáspora: Sina se quedó en Venezuela, Pina emigró a España hace más de dos décadas y Liliana logró reunirse en Madrid años después. Sina y su esposo permanecen: «Aquí estamos con bajo perfil… aquí seguimos ‘aguantando la pela'», dice. Pina recuerda la inseguridad en Venezuela y su difícil adaptación en Madrid: «Arrancar de cero es duro, pero fue un buen paso para mis hijos». Liliana y Leonardo llegaron en 2022, impulsados por la inseguridad y el colapso de servicios. «La última gota fue que nuestro hijo fue atracado a punta de pistola», relata. Un estudio de ACNUR y la UCAB destaca los efectos emocionales y económicos de estas separaciones prolongadas. Para Victor, hijo de Liliana, quien allanó el camino, traer a su familia fue su «mayor logro. Para ellos fue pasar de nada a todo». Sus hermanos Giovanni (19 años) y Leonel (33) miran al futuro con matices distintos. Giovanni confía en un cambio a argo plazo, pero no volvería a vivir allí. Leonel, más reciente, dice: «Sí me gustaría volver algún día a vivir allí, pero quiero ver una Venezuela libre». Desde Madrid, Víctor concluye con esperanza: Espero que en Venezuela las cosas se solucionen”


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