
En una sesión que terminó la madrugada del 27 de enero de 2026, la Asamblea de Francia aprobó una ley para prohibir las redes sociales a los niños y adolescentes en el país, aunque la medida aún debe pasar por el filtro del Senado.
«Los cerebros de nuestros hijos no están en venta» fue una de las expresiones que retumbaron luego de que la cámara baja de la Asamblea de Francia dio un primer paso histórico este 27 de enero, para prohibir por completo el uso de las redes sociales a los menores de 15 años. La medida, que también debe obtener la aprobación del Senado (cámara alta) para entrar en vigor, llega después de que Australia vetara en diciembre las redes sociales a los menores de 16 años, una primicia mundial.
El presidente francés, Emmanuel Macron, quiere convertir la protección de los menores en las redes sociales y de la regulación del tiempo ante las pantallas en uno de los hitos de su segundo mandato, que termina a mediados de 2027. La propuesta de ley, presentada por el partido Renacimiento de Macron, obtuvo pasada la medianoche por 130 votos a favor y 21 en contra en la cámara baja o Asamblea, tras más de siete horas de agitados debates. «El cerebro de nuestros hijos no está en venta, ni para las plataformas estadounidenses ni para las redes chinas. (…) Sus sueños no deben ser dictados por los algoritmos», subrayó Macron en la red social X, tras celebrar una «etapa importante».
Y, ¿cuándo entrará en vigencia la prohibición? Una vez que pase el filtro del Senado francés, lo que ocurrirá en las próximas semanas, el gobierno busca que la medida entre en vigencia a más tardar en septiembre de 2026. Los adolescentes que tienen ya redes sociales deben desactivarlas hasta el 1 de enero de 2027. Otra medida que se aprobó en la Asamblea este martes fue prohibir los celulares en los liceos, es decir, los colegios a los que asisten jóvenes de 15 a 18 años.
Esa norma ya se aplica en las escuelas primarias y en los centros de primer ciclo de secundaria en Francia. Las fuerzas de centro, derecha y ultraderecha apoyaron la prohibición en la Asamblea de Francia, que dividió en cambio a la oposición de izquierda. Su ala radical, representada en La Francia Insumisa (LFI), denunció un «paternalismo digital» y una solución «simplista».
«No se deja de beber prohibiendo el alcohol. Se deja de beber mediante la prevención y con inversión en la salud pública», dijo el diputado de LFI, Arnaud Saint-Martin.



