EL PAÍS CLAMA RESULTADOS: ¿QUIÉN RESPONDE?
La gestión pública no se sostiene con buenos diagnósticos ni anuncios; requiere, sobre todo, de capacidad de ejecución. El país atraviesa una crisis cuya solución parece estancada en la retórica, mientras la realidad golpea con dureza al ciudadano. En el sector energético, el discurso oficial identificó con precisión que el problema residía en las redes de distribución. Sin embargo, el tiempo transcurre y la dependencia de suministros externos se mantiene, agravada por decisiones arancelarias que han tensado las relaciones comerciales con uno de nuestros proveedores: Colombia. Sin nuevos proyectos de generación, de transmisión y de distribución de energía que abastezcan el crecimiento poblacional, los apagones son una amenaza latente. La misma brecha entre discurso y acción se da en la salud y la seguridad. La vicepresidenta encargada analiza, evalúa y exige soluciones inmediatas sin que se elimine la falta de insumos o de médicos, ni la presencia de las mafias. Y tampoco los anuncios ministeriales grandilocuentes de los ministerios de Defensa y del Interior logran arrebatarle el control a la delincuencia y la extorsión. Es momento de abandonar la puesta en escena y priorizar la eficiencia técnica. El país demanda planes concretos y urgentes que le devuelvan la tranquilidad para seguir adelante.



