
Sólo el 40% de la PEA está afiliada al IESS. El otro 60% (más de cinco millones) queda desprotegido en salud, vejez e invalidez.
Esta cifra refleja la desigualdad laboral: dos tercios son trabajadores informales de bajos ingresos que no pueden costear los aportes, y el tercio restante son independientes formales que, pudiendo, no quieren afiliarse por desconfianza en el sistema. El dilema es claro: más afiliados hoy o más pobreza mañana. Sin cambios, millones no acumularán aportes suficientes para jubilarse y dependerán de pensiones asistenciales, aumentando la presión fiscal.
La inercia tiene un costo. Mantener el esquema actual elevaría la cobertura marginalmente, del 40% al 41,6% en 2-3 años, con apenas 140.000 nuevos afiliados. El sistema no se fortalece y el riesgo fiscal crece. La solución requiere reformas viables para afiliación voluntaria: Aportes proporcionales al ingreso real para informales, con tramos escalonados (ej. ingresos hasta $300 → aporte reducido).
El objetivo: que todos aporten algo según su capacidad. Incentivos tributarios para independientes formales, como deducciones o créditos fiscales, transformando la afiliación en una decisión financieramente inteligente. Separación entre pensiones y salud para independientes con cobertura privada, permitiendo aportar solo al fondo de pensiones y eliminando una barrera clave.
Esquemas de entrada gradual, reconociendo aportes discontinuos y permitiendo una incorporación progresiva La plataforma gastronómica internacional Taste Atlas publicó este 25 de enero su listado de los 50 mejores platos del mundo a base de papa, una clasificación que reúne preparaciones emblemáticas de distintas culturas. En esta edición, Ecuador logró destacar con dos recetas tradicionales dentro del ranking, consolidando la presencia de su cocina andina en el panorama culinario global. El primer lugar fue al sistema.
Impacto potencial: Con estas medidas, en 3-4 años, si se afilia el 10% de los informales y el 20% de los independientes formales, el IESS sumaría 700.000 nuevos afiliados, elevando la cobertura al 48%. Un escenario más optimista (20% y 35%, respectivamente) lograría 1,3 millones de nuevos afiliados y una cobertura del 55%, acercando al país a los promedios regionales. La conclusión: No se necesita una revolución, sino un cambio estructural con flexibilidad y alineación de incentivos.



