
Según las investigaciones policiales, mediante engaños, un grupo de jóvenes menores de edad habrían sido trasladados hasta Jipijapa y posteriormente llevados a Picoazá, parroquia de Portoviejo, donde finalmente fueron ejecutados.
El hecho es materia de investigación oficial y, hasta el momento, no se ha confirmado quiénes estarían detrás de este presunto traslado forzado. Los jóvenes eran oriundos de Guayaquil y habrían llegado a territorio manabita bajo circunstancias engañosas, cuyos detalles aún no han sido esclarecidos por las autoridades.
De acuerdo con un reporte de El Diario, la última vez que los familiares de una de las víctimas de 17 años le vieron fue el domingo 11 de enero, cuando salió de su vivienda rumbo a la casa de su novia.



