PROPIEDAD PRIVADA EN RIESGO

Hoy se lo intentó con esta casa. Pero luego el objetivo bien pudiera ser cualquier otra empresa, que por variopintos motivos esté incomodando al poder de turno. El empresariado no puede, entonces, permanecer impasible ante la insólita pretensión de la Superintendencia de Compañías de pasar a ser, no organismo de control de la legalidad de las actuaciones empresariales, sino manejador de las acciones de las compañías que vigila. La vía escogida esta vez fue desvergonzada: primero, designando nuevo liquidador para una sociedad que está en liquidación voluntaria desde hace más de cinco años; y luego intentando que a esa compañía regresen las acciones que, antes de entrar en liquidación, había regresado a la persona natural que la controla. Se pretendía que al menos la administración de esas acciones, por no decir venta, quede en manos de la Superintendencia. Que tal despropósito haya recibido gigantesco rechazo no impide que en el futuro intenten otro. Si bien lo de Granasa se agravó por la inocultable pretensión de interferir desde adentro en su línea editorial -luego de que no la pudieron doblegar desde afuera con forjados procesos- este caso particular no elimina el riesgo inminente en que se ha colocado en el país, no solo a la seguridad jurídica, sino al derecho de propiedad mismo.

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