PRISIÓN POR DEUDAS

Esta aberración que esclavizó a los pobres durante más de un siglo, terminó con la llegada del liberalismo al poder. La obesa y déspota burocracia de este siglo desnaturalizó la figura de la coactiva que nació para recaudar impuestos, pero con la llegada de los odiadores la ampliaron a todo el sector público, a las empresas estatales, a los servicios públicos como la luz y el agua, a las multas abusivas, a las contribuciones antojadizas, hasta para instituciones bancarias y financieras. Hoy en Ecuador, la coactiva se aplica sin mesura ni proporción, tanto que violando lo que dispone el Código Administrativo, en la primera providencia y antes de cualquier reclamo, el ciudadano debe pagar o le prohíben salir del país, bloquean sus cuentas bancarias, confiscan sus depósitos; le prohíben vender o gravar sus bienes muebles e inmuebles. En resumen, pasa a ser lo que ellos sin pudor ya llaman “muerte financiera”, extendiendo la supuesta responsabilidad a sus familiares. Los privados, sin perder tiempo, aprendieron a aplicarla a unas 350.000 personas que han tenido problemas financieros con tarjetas y que ya fueron sancionadas con similares medidas. Hoy, en alguna comisión legislativa tarifada, se procesa una norma explicativa del artículo 356 del COGEP para implementar la “muerte financiera” no solo a los deudores morosos sino a sus padres, cónyuges, hijos y nietos, inclusive tomándose los bienes de patrimonio familiar. Y, al parecer, no hay Defensor del Pueblo, jueces ni magistrados que se atrevan a parar tantos abusos e ignominia en nombre del dinero, incluso frente a tragedias personales y familiares.

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