PAREN DE EXASPERAR AL PAÍS

La polarización política es una estrategia para mantener el poder al dirigir la atención de los electores a enormes problemas, casi siempre sobredimensionados. Son grupos enfrentados, con ideas diferentes, que, estratégicamente, se rehúsan a debatir sobre los problemas nacionales y concertar soluciones. Así, radicalizan las emociones – miedo, ira, frustración– para mantener cautiva a una parte de la población con las intenciones de perennizarse o ganar popularidad. El resultado de la polarización es el radicalismo y, en ese punto, el diálogo se vuelve imposible. Los problemas estructurales del Ecuador son profundos, pero no existe un debate real y la división social se acentúa. El país ya tiene experiencia, lo vivió en la época de la Revolución Ciudadana. Antes fue la Patria, encarnada en el gobernante de turno, versus la ‘partidocracia’, la banca, los medios, la derecha, el Imperio. Ahora, es el viejo Ecuador versus el nuevo Ecuador; todos con el Presidente o todos son narcos. Nada más absurdo y alienante. Como sucedió en el pasado, ese radicalismo puede pasar a la calle o al seno familiar. Los políticos, sus asesores y sus seguidores no pueden poner en peligro la convivencia y la unidad nacional. El país no debe regresar a las agresiones políticas, emocionales o incluso físicas, en estas semanas determinantes para reflexionar sobre el futuro. Mientras siembran en el imaginario de los ecuatorianos teorías de fraude y conspiración, los políticos pronto negociarán la presidencia, vicepresidencias y comisiones en la nueva Asamblea. Allí se olvidarán de todo.

MÁS NOTICIAS

ARTICULO Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali
OPINIÓN

AGROTURISMO EN EL ECUADOR

Por motivos de índole personal, tuve la oportunidad en las últimas semanas de visitar algunas ciudades de Italia y España. Como consecuencia de ello, analicé determinados temas que podrían trasladarse con facilidad al Ecuador.
Obviamente, todo dependerá de la

Leer más »
EDITORIAL

DENUNCIADOS PERO INTOCABLES

Por la sola sospecha de corrupción, en otros países, los funcionarios públicos dan un paso al costado. En Ecuador, mientras más manchado está el funcionario, más respaldo político recibe, siempre que cuente con la bendición de quien ejercer el poder.<br

Leer más »
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore