CONSTRUIR O DESTRUIR

La ciudad junto al mar amanece otro día. Pocas o ninguna reseña hay en la prensa acerca de las obras emprendidas por sus habitantes, o por parte de las autoridades. Construir se hace a diario, pero como matar también se ha convertido en un hecho rutinario, lo que destruye es artificiosamente más atractivo en la información que hablar de lo que se construye.

Informadores dedicados a su actividad en las redes sociales nos ponen al tanto de las muertes, sea por ejecuciones vía sicariato, o por accidentes de tránsito, nunca nos acercan sus cámaras con sus palabras hacia algún programa de arborización, los avances de obras en determinados barrios, las carencias en otros. No. El crimen paga.

La ciudad, a través de sus habitantes, se ponía en marcha en jornadas de indignación, para reclamar por la paz ante los recurrentes actos de violencia. En primera plana, nuestro medio mostraba una foto con toda la Calle 13 ocupada por gente vestida de blanco manifestando su deseo de vivir en paz. Eso pasó hace once años.

Ahora nos ocupa el temor más que la indignación, el abandono en que nos ha sumido el Estado, para dejar a sus anchas al crimen y sus actos diarios. No tenemos ni solución, ni reacción ante los hechos, destruir nos ha ganado.

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