SOFOCADOS

Rachas de calor severo siente el planeta en distintos puntos geográficos. Regiones y ciudades sufren por temperaturas extremas producto de la canícula propia del verano, aunque los científicos atribuyen al cambio climático todas estas olas de calor a partir de un sol severo y dañino para la piel expuesta a su radiación.

La zona ecuatorial en América del Sur, es amenazada por el denominado fenómeno “El Niño” con descargas pluviales descontroladas y las consecuentes inundaciones. Todo hace prever su arribo, aunque en términos moderados, sin embargo, ya se presentan precipitaciones que no tienen que ver con este fenómeno natural, y nos inundan ciudades como Flavio Alfaro, Chone Santa Ana, entre otras en Manabí.

A la buena de Dios, se rompen carreteros y debemos improvisar pasos alternos, con el fin de trasladar pasajeros y productos hacia los sitios urbanos. La presencia del Estado, para recuperar la movilidad, si era mínima, se volvió precaria en los días finales del gobierno actual.

Tantos anuncios han hecho con respecto a las ayudas para los damnificados, en las inversiones al recuperar caminos y evitar nuevos desbordamientos, en la entrega de bonos a quienes perdieron hogares y bienes, que las nuevas inundaciones deben resolverse de manera local, porque esperar por las autoridades nos sofoca, más que el sol canicular a quienes lo sufren.

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