LOS PERALES: UNA OPORTUNIDAD PARA QUE DESPEGUE EL NORTE DE MANABÍ

Christian Murillo Delgado PHD

Ph.D. en Gestión Pública y Gobernabilidad

La historia económica demuestra que ningún territorio alcanza un desarrollo sostenido sin una infraestructura capaz de conectar personas, mercados y oportunidades. Michael Porter sintetizó esta realidad al sostener que la competitividad de una región depende, en gran medida, de la calidad de sus instituciones y de su infraestructura. Bajo esa premisa, resulta difícil comprender por qué el aeropuerto Los Perales continúa esperando una reactivación que el norte de Manabí viene reclamando desde hace años. Más que una pista de aterrizaje, constituye una herramienta estratégica para impulsar el desarrollo regional. El norte de Manabí posee condiciones excepcionales para convertirse en uno de los polos turísticos y productivos más importantes del Ecuador. Bahía de Caráquez, San Vicente, Canoa, Jama, Pedernales, Sucre, Tosagua y Chone conforman un corredor con enorme riqueza natural, pesquera, agrícola y comercial, al que se suma el sur de Esmeraldas. Sin embargo, la limitada conectividad continúa siendo uno de los principales obstáculos para atraer inversión, fortalecer el turismo y dinamizar el comercio. Las largas horas de desplazamiento por carretera reducen la competitividad de una región con un enorme potencial de crecimiento. Paul Romer, Premio Nobel de Economía, sostiene que el crecimiento sostenible surge cuando un país crea condiciones para que florezcan la inversión, el conocimiento y la innovación. Reactivar Los Perales debe entenderse precisamente como una política pública orientada a generar oportunidades. Un aeropuerto operativo facilitaría la llegada de empresarios, turistas e inversionistas; fortalecería la actividad comercial, impulsaría nuevos emprendimientos y abriría espacios para proyectos de formación aeronáutica y desarrollo tecnológico. La experiencia internacional confirma que los aeropuertos regionales son motores del desarrollo. Su impacto va mucho más allá del transporte aéreo: dinamizan la hotelería, la gastronomía, el comercio, los servicios y el transporte terrestre, fortaleciendo la economía local. Los Perales puede convertirse en la puerta de entrada al norte de Manabí y en un eje de integración para toda la costa centronorte del Ecuador. A ello se suma un argumento irrefutable. El terremoto de 2016 demostró el enorme valor estratégico del aeropuerto como centro logístico para el ingreso de ayuda humanitaria, personal especializado y suministros de emergencia. En una provincia expuesta a fenómenos naturales, mantener operativa esta infraestructura constituye una inversión en seguridad, resiliencia y capacidad de respuesta del Estado. La reactivación exige planificación y una visión de largo plazo. No basta con rehabilitar las instalaciones; es indispensable construir un modelo de gestión que articule al Gobierno Nacional, los gobiernos locales, la empresa privada, el sector turístico y la academia. Solo mediante una estrategia conjunta será posible convertir a Los Perales en un verdadero motor de desarrollo para toda la región y aprovechar plenamente el potencial económico del norte de Manabí. Al final, el desarrollo no es fruto de la casualidad, sino de las decisiones que una sociedad adopta con visión de futuro. Cada puente, cada carretera, cada puerto y cada aeropuerto representan mucho más que concreto y acero; son la infraestructura sobre la que se construyen la inversión, el empleo, las oportunidades y el bienestar de las futuras generaciones.

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