
Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali
Ex Ministro de Comercio Exterior, Doctor en Jurisprudencia, Director de Global Trade Consulting. Presidente del Comité de Comercio de Inversiones amcham GYE
Twitter: @JCCassinelli [email protected]
Para el Ecuador, los componentes de su balanza comercial, petrolera y no petrolera, el ingreso de divisas y las remesas que envían nuestros migrantes se vuelven fundamentales para la sostenibilidad de la dolarización y para mantener niveles adecuados de liquidez dentro de la economía del país. Definitivamente, uno de los grandes amortiguadores frente a estos factores son los más de 8 mil millones de dólares anuales que ingresan por concepto de remesas enviadas por nuestros migrantes desde distintas partes del mundo. Además, estas remesas han mostrado un comportamiento creciente a lo largo de los últimos años, lo cual brinda cierta tranquilidad frente a otros acontecimientos que pueden afectar el ingreso de divisas al país. ¿Acontecimientos como cuáles? Por ejemplo, la escalada en el precio del petróleo registrada durante el transcurso de esta semana. Si bien es cierto que un incremento del precio internacional del crudo puede constituir una noticia positiva para el Ecuador, considerando que somos productores y exportadores de petróleo —a pesar del castigo que recibe nuestro crudo Napo debido a su calidad—, también es cierto que un aumento de los precios internacionales encarece las importaciones de derivados y combustibles procesados que el país necesita para dinamizar su economía. Cuando revisamos los registros, observamos que hasta julio de 2025 la balanza comercial petrolera era positiva, con una diferencia entre exportaciones e importaciones de aproximadamente 500 millones de dólares. Actualmente, sin que todavía pueda medirse el impacto de lo ocurrido durante esta semana en los mercados internacionales, la balanza comercial petrolera, con cifras acumuladas hasta julio, se sitúa aproximadamente en 350 millones de dólares de superávit. Se trata de un margen sumamente estrecho si recordamos que, históricamente, en períodos de precios elevados del petróleo el Ecuador estaba acostumbrado a recibir una importante bonanza y una mayor liquidez para las finanzas públicas. A pesar de la eliminación de determinados subsidios y de una serie de medidas adoptadas en los últimos años, ese margen con el que contaba el Ecuador se ha venido reduciendo. Por ello, volvemos a depender de dos elementos sustanciales. El primero son las exportaciones no petroleras. Resulta indispensable continuar trabajando en la diversificación de productos y de destinos, así como en la necesidad de activar y fortalecer nuestras oficinas de promoción comercial alrededor del mundo. ProEcuador debe contar con las capacidades necesarias para promover una mayor cantidad de productos ecuatorianos en un mayor número de mercados. Esa tarea se vuelve indispensable para fortalecer el ingreso de divisas y reducir nuestra dependencia de las exportaciones petroleras. Por otro lado, el tema de nuestros migrantes tampoco es menor. Cuando observamos el volumen de las remesas que ingresan al país, nos damos cuenta de la enorme importancia que tiene el esfuerzo y el sacrificio de miles de ecuatorianos que trabajan en distintas partes del mundo y envían parte de sus recursos a sus familias en el Ecuador. La adecuada canalización de esos recursos, la seguridad de los envíos y la reducción de los costos financieros asociados a las transferencias internacionales deberían formar parte de una política pública orientada a ofrecer alternativas más justas y eficientes para nuestros migrantes. Reducir esos costos permitiría, además, que una mayor proporción de las remesas llegue efectivamente a las familias ecuatorianas, generando mayor liquidez dentro de la economía nacional. Finalmente, debemos considerar el gran riesgo que representa la amenaza del fenómeno de El Niño. Como lo hemos venido sosteniendo en repetidas ocasiones, no solamente se trata de la posibilidad de inundaciones, del colapso o taponamiento de canales, de la eventual pérdida de sembríos o de la destrucción de vías de comunicación. También debemos considerar la aparición y proliferación de plagas, los costos asociados a su tratamiento y las posibles afectaciones a la producción agrícola. Todo ello podría terminar impactando nuestras exportaciones y, consecuentemente, nuestra balanza comercial, que constituye otro de los principales sostenes del ingreso de divisas al país. El Ecuador enfrenta, por lo tanto, importantes desafíos en el ámbito petrolero, en el ingreso de divisas y en el desarrollo de sus exportaciones. Son temas que deben ser considerados de manera sumamente prolija, con una visión preventiva y de largo plazo. Todos debemos permanecer atentos a la evolución de estos factores y, sobre todo, a las soluciones que puedan adoptarse frente a circunstancias de esta naturaleza.



