ALCALDES DE ECUADOR ESTÁN BAJO INVESTIGACIÓN
Llegar a una alcaldía no es recibir un cheque en blanco para hacer y deshacer. Los ciudadanos eligen autoridades para que trabajen por sus comunidades, no para enriquecerse ni favorecer intereses particulares. El poder es una responsabilidad, no una oportunidad para llenarse los bolsillos. Las investigaciones que involucran a alcaldes y exalcaldes del país resultan preocupantes, especialmente cuando aparecen posibles vínculos con el crimen organizado. Las instituciones públicas no pueden convertirse en espacios para negocios ilícitos ni estar al servicio de estructuras delictivas. Por supuesto, será la justicia la que determine si los investigados cometieron algún delito. Nadie puede ser considerado culpable sin una sentencia. Pero tampoco deben existir privilegios ni obstáculos para esclarecer los hechos. La ley tiene que aplicarse por igual, sin importar cargos ni influencias. Quien llega a una alcaldía debe hacerlo para servir, no para delinquir. Los recursos públicos pertenecen a los ciudadanos y deben utilizarse para mejorar sus condiciones de vida. El voto popular no es una licencia para lucrarse. Es una muestra de confianza que ninguna autoridad debería traicionar.



