LOS NARCOS QUE CAMBIARON DE ROSTRO PARA ESCAPAR DE LA JUSTICIA: DE “CHUPETA” A ALIAS “PIPO” EN ECUADOR

Cambiar de rostro, adoptar otra identidad y desaparecer del radar policial ha sido una estrategia recurrente entre narcotraficantes. Algunos siguen prófugos; otros fueron capturados pese a sus transformaciones. El caso más reciente es Wilmer Chavarría, alias “Pipo”, cabecilla ecuatoriano de Los Lobos. Desde los noventa se documentan criminales que modificaron sus facciones para evitar ser reconocidos. Entre ellos, el mexicano Amado Carrillo Fuentes y el colombiano Juan Carlos Ramírez Abadía. Las cirugías alteran la apariencia, pero no borran huellas dactilares ni registros policiales. Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, murió en 1997 tras una operación facial y liposucción en Ciudad de México.

La DEA indicó que buscaba cambiar su aspecto mientras era perseguido. Su muerte alimentó rumores de fuga simulada, pero las autoridades confirmaron su identidad mediante ADN y huellas. Ramírez Abadía, “Chupeta”, jefe del cartel del Norte del Valle, se modificó pómulos, mandíbula, mentón, nariz y frente. Fue detenido en Brasil en 2007 y extraditado a EE. UU. en 2008; luego testificó contra “El Chapo” Guzmán. Carlos José Robayo, “Guacamayo”, se practicó más de diez cirugías, perdió 30 kilos y se sometió a despigmentación de piel. Fue capturado en Colombia en 2020. “Pipo” fue más allá: simuló su muerte con una defunción falsa registrada en 2021, alteró facciones y tatuajes y trató de borrar huellas de dos dedos. Cayó en España en noviembre de 2025, en una operación coordinada con Ecuador.

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