CUENCA: 206 AÑOS DE INDEPENDENCIA
Hay ciudades que no necesitan compararse con otras para demostrar cuánto pueden avanzar. Cuenca es una de ellas. Su capacidad para crecer, conservar su identidad y ofrecer calidad de vida a sus habitantes la ha convertido en un referente que despierta admiración dentro y fuera del país. Su gente trabajadora, culta, emprendedora y hospitalaria es parte fundamental de ese orgullo y de un modelo de ciudad que merece ser replicado en otras urbes ecuatorianas. Ese desarrollo no es producto de la casualidad. Detrás está una visión que ha sabido combinar planificación, diversificación económica y respeto por su patrimonio. El turismo, la artesanía, la agricultura y la industria han contribuido a dinamizar su economía, mientras su riqueza arquitectónica, cultural y gastronómica sigue atrayendo a visitantes nacionales y extranjeros. Cuenca demuestra que es posible avanzar hacia la modernidad sin perder sus raíces. Por supuesto, no vive al margen de los problemas que golpean al país, como la inseguridad. Sin embargo, el empuje, la organización y la solidaridad de sus habitantes le han permitido enfrentar las dificultades y sostener su desarrollo. En este 3 de noviembre, cuando conmemora 206 años de independencia, Cuenca merece el reconocimiento de todos los ecuatorianos.



