
Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali
Ex Ministro de Comercio Exterior, Doctor en Jurisprudencia, Director de Global Trade Consulting. Presidente del Comité de Comercio de Inversiones amcham GYE
Twitter: @JCCassinelli [email protected]
Revisando las estadísticas de la Secretaría de Gestión de Riesgos, en los últimos dos meses se contabilizan más de 770 eventos adversos en todo el país. Sin embargo, al circunscribirnos a la provincia del Guayas, encontramos que, de las casi 9.000 hectáreas reportadas como gravemente afectadas por las últimas lluvias, por lo menos 4.600 pertenecen a esta provincia. De estas 4.600 hectáreas afectadas, muchas corresponden al sector arrocero, que solamente en Guayas representa una fuente de trabajo para más de 70.000 familias. Esto significa que estamos hablando de un sector sumamente vulnerable que actualmente se está viendo afectado. Ahora bien, en los últimos días, y precisamente esta semana, estuve por Lomas de Sargentillo, Pedro Carbo e Isidro Ayora, donde pude observar que el quintal de arroz pilado se encuentra en alrededor de 50 dólares. Obviamente, este valor representa un incremento importante; sin embargo, ese aumento no necesariamente sirve para paliar la situación del agricultor, quien ha visto perdida o disminuida su cosecha actual. Esto significa que, definitivamente, la banca pública, sobre todo BanEcuador, tiene que activar con mucha celeridad planes de rescate para el sector agrícola, sin esperar que los productores se encuentren en una situación aún más complicada durante los próximos meses. Los agricultores enfrentan dos circunstancias: la primera es la pérdida de sus cosechas y la imposibilidad de pagar sus créditos; la segunda es que se quedan sin capital de trabajo y, por tanto, no tienen cómo volver a sembrar, ya sea porque sus tierras continúan inundadas o porque carecen de los recursos necesarios para hacerlo. La consecuencia de esta situación es más pobreza, migración hacia las ciudades e impactos en el sector de la salud. ¿Qué proponemos? Hemos visto que, en lo relacionado a los jóvenes, se están impulsando programas para entregar, a cambio de trabajo, un recurso económico durante tres meses, con un monto de 400 dólares, a miles de jóvenes. Sugiero que también se implemente un bono debidamente focalizado, al menos durante tres meses y por un valor similar, destinado a los agricultores que acrediten haber perdido sus cultivos como consecuencia de las inundaciones. Sobre todo, podríamos comenzar con un plan piloto dirigido al sector arrocero ¿Cuál sería el mecanismo? Que los agricultores reciban este apoyo durante tres meses. ¿Necesitan invertirlo en la siembra? No necesariamente, porque es posible que sus parcelas y sectores arroceros continúen anegados y no puedan cultivar. Si pueden hacerlo, mucho mejor; de lo contrario, el bono serviría para cubrir sus necesidades de subsistencia mientras superan esta difícil situación. Esperemos que pronto empecemos a ver un plan agresivo de rescate para un sector que ya está sufriendo las consecuencias de lo implacable que está siendo el fenómeno de El Niño.



