
Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali
Ex Ministro de Comercio Exterior, Doctor en Jurisprudencia, Director de Global Trade Consulting. Presidente del Comité de Comercio de Inversiones amcham GYE
Twitter: @JCCassinelli [email protected]
El barril de petróleo tipo Brent se encuentra en aproximadamente 110 dólares, mientras que el crudo Napo, que produce el Ecuador, no alcanza siquiera los 80 dólares. Esta situación trae como consecuencia un encarecimiento de nuestras importaciones de combustibles. Pero ¿por qué los combustibles siguen subiendo de precio? Una de las causas principales es, efectivamente, el problema logístico que se presenta al otro lado del mundo, particularmente en el estrecho de Ormuz, como consecuencia del conflicto de Irán con distintas naciones, entre ellas Estados Unidos. Esta situación ha provocado una reducción de aproximadamente el 20 % en el tránsito de combustibles a través de este estrecho, de enorme importancia para el comercio energético mundial. Ante estas dificultades, Arabia Saudita ha buscado una alternativa mediante el transporte de petróleo por un oleoducto de más de mil kilómetros de extensión, que conecta sus instalaciones petroleras del este con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Desde allí, el petróleo puede ser embarcado hacia distintos mercados internacionales, evitando el estrecho de Ormuz. Sin embargo, surge un segundo problema logístico: el estrecho de Bab el- Mandeb. ¿Qué es Bab el-Mandeb? Es un estrecho situado más al sur del mar Rojo, que lo conecta con el golfo de Adén y constituye una ruta fundamental para el transporte marítimo internacional. En esta zona operan los hutíes, un movimiento político y armado de Yemen, alineado con Irán, que ha realizado ataques contra embarcaciones y ha dificultado el tránsito normal de buques comerciales. Como consecuencia, el tráfico de cargueros por esta importante ruta se ha reducido considerablemente, llegando aproximadamente al 50 % en determinados períodos. Todo esto ocurre en un contexto en el que tanto el estrecho de Ormuz como el de Bab el-Mandeb desempeñan un papel fundamental en el abastecimiento energético mundial, particularmente en las rutas comerciales que conectan Asia, Oriente Medio y Europa. Cuando estas vías marítimas presentan restricciones, numerosas embarcaciones deben modificar sus recorridos y, en lugar de utilizar el canal de Suez, se ven obligadas a rodear África por el cabo de Buena Esperanza para alcanzar sus destinos. Esto implica mayores distancias, incremento de los costos de transporte y, finalmente, efectos sobre los precios internacionales de los combustibles. Estamos, por tanto, ante un momento especialmente delicado. Al encarecimiento de los combustibles se suma la amenaza del fenómeno de El Niño en el Ecuador, con la consecuente necesidad de garantizar un abastecimiento suficiente de diésel para atender una mayor demanda de las industrias y de la generación eléctrica. A ello se agrega la incertidumbre generada por los anuncios y las discusiones en Estados Unidos sobre posibles restricciones a sus exportaciones de diésel, considerando que Ecuador adquiere una parte importante de este combustible de proveedores norteamericanos. Nos enfrentamos, en consecuencia, a un conflicto con múltiples aristas, que deben analizarse adecuadamente para adoptar decisiones oportunas en momentos tan críticos como los actuales. Ecuador requiere mantener sus refinerías en condiciones óptimas de funcionamiento. Ecuador necesita fortalecer su capacidad de refinación, garantizar el abastecimiento de combustibles y mantener y aumentar su producción petrolera. La realidad internacional vuelve a poner en evidencia la importancia de contar con una política energética de largo plazo, que permita reducir nuestra vulnerabilidad frente a los conflictos externos y garantizar el suministro que requieren las actividades productivas del país.



