
El desbordamiento del río Grande, conocido como río Portoviejo, evidenció la vulnerabilidad de Santa Ana, Manabí. El miércoles 7 de octubre, el agua ingresó a varios sectores y arrastró lodo y sedimentos. Bomberos se movilizó desde las 17:30 por una inundación en la vía Ayacucho, sector El Tillal. Las alertas se extendieron a San Bartolo, Miguicho, Vuelta Larga, La Primavera y La Dolorosa. Según Cristhian Macias, jefe bomberil, unas 12 viviendas fueron afectadas. El nivel bajó cerca de la 01:00, pero la limpieza continuaba Preocupan los próximos inviernos y El Niño.
Fabián Ponce, experto en hidráulica, sostiene que el problema debe atenderse desde las zonas altas y medias de las cuencas. Advierte que la sedimentación, la pérdida de vegetación y el cambio climático alteran el ciclo del agua: al subir la temperatura, se acelera la evaporación y aumentan sequías e inundaciones. Los cauces, con menos espacio por lodo y tierra, desbordan más rápido. “El tema es serio y complicado.
Los efectos de El Niño serán devastadores en Manabí”, alerta. Pide recuperar vegetación, reducir erosión y limpiar cauces. En Vuelta Larga, María Mendoza tiene un local de legumbres que perdió el invierno anterior. Aunque Bomberos alerta del aumento del río, debe seguir abierto: “Un día que no atienda, yo pierdo. El agua viene con lodo y me cuesta días lavar el piso”. Como ella, otros comerciantes enfrentan pérdidas económicas, limpieza y miedo a que el agua regrese. El lodo aún preocupa mucho al cantón.



