
El consumo eléctrico en Ecuador se concentra en cinco segmentos, pero los hogares son los mayores demandantes. Un informe de Alpha Advanced Analytics Advisor señala que 5,3 millones de hogares concentran el 34,5% del consumo nacional. Le siguen las industrias de alto voltaje (AV1 y AV2), con el 20,5%: cementeras, mineras, siderúrgicas y plantas de alimentos. Las empresas de medio voltaje consumen el 18%: agroindustriales, manufactureras y procesadoras de alimentos. El segmento comercial y de servicios demanda el 17,8% (locales, banca, hotelería y servicios públicos), y el alumbrado, el 9,2%.
La demanda total pico proyectada, sin desconexiones, suma 5.270 MWh, y el déficit actual es de 1.391 MW. El Consejo Consultivo de Ingenierías y Economía maneja cifras similares. Su presidenta, Gladys Pijal, dice que esos 1.400 MW deben cubrirse con generación térmica, solar o eólica, pero «no hay». A ello se suma la falta de lluvias. «Ecuador tiene estrés hídrico; el último trimestre siempre es el más difícil», advierte Andrés Albuja. Por ahora, el Gobierno afronta el déficit con apagones industriales y reservas de agua al límite. Pijal propone racionar energía en las madrugadas, cuando los cortes afectan menos el trabajo. «Si sigue ahondándose, quizá deban bajar las horas de trabajo: ya no serían 8, sino 7», añade. Albuja apunta al largo plazo: «Ecuador necesita al menos USD 15.000 millones para su matriz energética hasta 2050». El desafío inmediato es conseguir los 1.391 MW que hoy faltan.



