Cilia Flores, esposa del depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro, sigue presa en Brooklyn tras ser capturada en enero de 2026 en una operación militar de EE.UU.

Su hijastro, el diputado Nicolás Maduro Guerra, dijo a la AFP el 5 de octubre de 2026 que ella “tiene un tema en el corazón muy delicado”. Flores, procesada por narcotráfico junto a Maduro, pidió prisión domiciliaria para tratarse, pero fue rechazada. Sus abogados dicen que toma cuatro medicamentos y requiere una exploración coronaria.
La fiscalía recomendó negarle la libertad antes del juicio, previsto para el 1 de junio de 2027, por “riesgo extremo de fuga” y peligro para la comunidad. “Nicolasito” afirmó que tiene un prolapso cardíaco, hipertensión y asma; sufrió problemas respiratorios tras usar gas pimienta en una riña carcelaria. Flores, de 69 años fue presidenta de la Asamblea Nacional y procuradora general. Maduro, de 63, y ella niegan los cargos; él se declara “prisionero de guerra”. Analistas la consideran clave.


