OCHO HIJOS Y UNA CASA BAJO EL AGUA: EL DRAMA DE MUJER EN ESMERALDAS

Janeth Saavedra tiene ocho hijos y, hasta hace poco, un hogar.

Hoy, en la isla Luis Vargas Torres (Esmeraldas), el agua cubrió muebles y ropa, la nevera flotó y la sala quedó en lodazal. Madre soltera, el silencio es su única respuesta ante tanta pérdida. Afuera, otras familias sacan colchones y electrodomésticos; lo demás es una montaña de pérdidas. En unas calles el agua bajó, en otras aún hay 80 cm. Las paredes y pisos conservan lodo y marcas.

A pocos metros, María Elena Valencia intenta rescatar su tienda: arroz, azúcar y fideos terminaron en el piso. “¿Cómo se rescata en un lodo?”, se pregunta. La prioridad fue salvar a los niños y esperar. Luego, la tarea dolorosa: comprobar cuánto se perdió. El domingo, vecinos improvisaron una cocina comunitaria. El olor de la comida contrasta con la humedad. Es una muestra de solidaridad nacida de la necesidad. Solo en Esmeraldas hay 900 familias afectadas; 3.400 en cuatro cantones.

Muisne y Eloy Alfaro emitieron declaratorias. Hay un albergue para 44 personas en la Unidad Educativa Margarita Cortés. Para Janeth, el problema no termina cuando baja el agua: limpiar, secar, recuperar y encontrar dinero. Cada pérdida pesa el doble. Las autoridades preparan ollas comunitarias y evaluaciones en sectores afectados. Organizaciones como Cáritas, Aldeas SOS, SNGR y MIES coordinan asistencia y entregarán materiales educativos. En la isla, la emergencia se mide en una cama con lodo, una tienda vacía, ropa tendida, muebles abandonados y una madre que perdió casi todo para criar a sus ocho hijos.

MÁS NOTICIAS

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore