
El presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y su rival de derecha Flávio Bolsonaro cruzan acusaciones antes de las elecciones del domingo en Brasil, donde Estados Unidos suspendió sus servicios consulares por seguridad y Australia cerró su embajada. Lula, de 80 años, se mide con el senador Bolsonaro, de 45, que busca capitalizar la ola conservadora alentada por Donald Trump, aliado de su padre, el exmandatario Jair Bolsonaro.
Trump dijo seguir “muy de cerca” los comicios. La policía allanó por amenazas contra instalaciones diplomáticas estadounidenses, sin pruebas que corroboraran los riesgos. Las encuestas dan ventaja a Lula, pero prevén un balotaje el 25 de octubre, con ambos igualados. En el cierre, Lula recorrió Rio y Flávio convocó una “megacaravana” de motos. La campaña estuvo marcada por escándalos y controversias en redes: Lula difundió un bulo sobre Nossa Senhora Aparecida; Flávio lo acusó de machista. El tercer mandato de Lula termina con desempleo mínimo e inflación contenida, pero economía desacelerada e inseguridad. Trump no ha apoyado explícitamente a Flávio; respaldó a Jair, condenado a 27 años. Un respaldo activo sería malo para el senador.



