LA TRADICIÓN MANABITA DEL HELADO DE COCO CON PAN QUE FERNANDO MANTIENE VIVA

Durante más de cuarenta años, Fernando Tuárez ha visto pasar Manta desde la misma esquina. Han cambiado alcaldes, edificios y negocios; lo único intacto es el frío de su barril y su secreto: ponerle mucho coco al helado. “Si no, ¿de qué estamos hablando?”, dice.Son las once y el calor es voraz. En la avenida 2, a 500 metros del mar, vende helado de coco con pan. Viste camisa verde, jeans, gorra y gafas deportivas que no se quita. “Este negocio lleva sesenta o setenta años aquí. Empezó mi abuelo, siguió mi papá y ahora yo”. Mantiene una tradición manabita: pan con helado de coco. Vivió en Guayaquil y allí lo veía en conos, pero con pan se hizo en Manabí. Une lo esponjoso y ligeramente salado del pan con la cremosidad del helado artesanal.

Tiene 60 años. Empezó a vender a los 18. Aprendió viendo a su abuelo, Reinaldo Sánchez, “el Paisita”. Antes la avenida 2 era calle Colón. “He visto cambiar Manta, pavimentar calles, alcaldes comerse un helado. Mucha gente me conoce”. Vende mucho. Taxistas, peatones y familias se estacionan; a veces se forma fila y hasta pitan. “Los policías me dijeron que paro el tránsito, pero también son clientes”, ríe. Ofrece cono a 50 centavos, vaso o pan a un dólar Usa pan de injerto, entre dulce y salado. “Le pongo bastante coco y leche; por eso me buscan”.Sus sobrinos continuarán la tradición. Fernando sonríe, ajusta sus gafas y responde: “¿Qué, no puedo vacilar unas gafas como estas? ¿No me quedan bien o qué?”. Luego destapa otra vez el barril.

MÁS NOTICIAS

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore