
El bosque seco de Colimes, en Guayas, se cubrió de amarillo unos tres meses y medio antes de lo habitual. Las lluvias fuera de temporada alteraron el ciclo de los guayacanes y provocaron una floración anticipada asociada a El Niño. Suelen florecer entre finales de diciembre e inicios de enero, tras el periodo seco. Las lluvias de los primeros días de septiembre elevaron la humedad y estimularon capullos y flores. Desde agosto había lloviznas; las del 5 y 6 de septiembre crearon condiciones para el guayacán amarillo (Tabebuia chrysantha), según la Hacienda Las Habras.
El resultado es visible: árboles que suelen permanecer sin flores en esta época transformaron anticipadamente el bosque seco. La mayor intensidad ocurrió entre el 11 y el 13 de septiembre; luego, los pétalos caen y forman una alfombra amarilla. La alteración abrió una inesperada temporada turística. La Hacienda Las Habras abrió sus puertas desde el 11 de septiembre y prevé mantener el acceso hasta el domingo 20. Ofrece senderismo, aviturismo y gastronomía típica.
El ingreso cuesta USD 3 para adultos y USD 1,50 para niños. El espectáculo dura pocos días. Recomiendan visitar durante los primeros días de floración, antes de que los pétalos caigan. Los guayacanes pueden alcanzar 20 metros y superar los 100 años; transforman temporalmente el paisaje seco de Guayas. Ecuador vigila El Niño; las autoridades reforzaron la prevención ante lluvias e inundaciones. En Colimes, el amarillo que anuncia el cambio de año apareció en septiembre.



