
Cerca de 20 toneladas de alimentos llegan cada día al Banco de Alimentos Quito (BAQ). Son productos entregados por unas 60 empresas —mercados, multinacionales y supermercados— que no cumplen estándares para su comercialización o están próximos a caducar, pero aún pueden aprovecharse. En lugar de terminar en la basura, se clasifican, limpian, pesan, almacenan, procesan y despachan hacia 100 asociaciones, fundaciones, comedores comunitarios, programas de alimentación escolar y familias vulnerables de Quito. La operación la sostienen 120 voluntarios y 10 profesionales. Alexander Chamba, líder de operaciones del BAQ, llegó en 2018 como voluntario al Mercado Mayorista.
Durante dos años dedicó sus sábados a recuperar alimentos; en 2020, en pandemia, se mudó del norte al sur para responder a la demanda. Desde 2021 integra la nómina. Mientras supervisa el procesamiento y despacho, recibe a Wilfrido Tandasi, de la Fundación de Personas con Discapacidad Margarita Tamayo, que atiende a 250 personas. La fundación compra el kilo a USD 0,13. Con USD 120, Tandasi carga su camioneta con carnes, embutidos, pollo, frutas y verduras, y arma 60 canastas. De las 20 toneladas diarias, 10 a 12 se destinan a beneficiarios. Lo no entregable se aprovecha: frutas y verduras maduras se convierten en pulpas, mermeladas, salsas y condimentos; el remanente alimenta animales. El BAQ entrega unas 10 toneladas a instituciones y a 600 familias vulnerables, que reciben dos veces por semana una ración de USD 70.



