
Jacob Coxon, ingeniero de Anthropic y exOpenAI, renunció tras decir que las compañías “no actúan con responsabilidad” y “juegan con nuestras vidas”. Advirtió que quienes impulsan la IA “creen que podrá matarnos a todos al final de esta década”, pues “no hay otra actividad humana que suponga este nivel de amenaza”.
Para este británico desarrollador de GPT-4o y GPT-4.5, se subestima su poder: los proyectos de IA “serán pronto sistemas sobrehumanos que podrán hackear cualquier cosa y ganar poder”. OpenAI y Anthropic son conscientes, pero OpenAI “no ha internalizado los retos civilizacionales”, mientras Anthropic los entiende aunque “está atrapada en la carrera por llegar primero”. Coxon ve salida en la coordinación entre proyectos y empresas, pero no ocurre; aboga por “acciones costosas, como una prohibición temporal de mejorar las capacidades”, y pide reflexionar a los investigadores.



