SIN EMPLEOS PARA EL FUTURO
El 87% de los empleos del futuro no exigirá título universitario, advirtieron tres investigadores de Harvard al Fondo Monetario Internacional. Entonces, ¿para qué mercado laboral estamos educando a nuestros jóvenes? El sistema educativo aún plantea una ruta tradicional: terminar el colegio, obtener un título y encontrar un empleo relacionado. Pero ese mercado laboral agoniza y, en pocos años, será irreconocible. Ecuador aún se enfoca en formar para puestos insuficientes, mientras faltan competencias técnicas, vocacionales y prácticas. Apenas el 36,6% de la población económicamente activa en Ecuador tiene empleo adecuado y solo 11 de cada 100 trabajadores se emplean en la industria y manufactura. La manufactura seguirá siendo indispensable, pero ya no será el gran generador de empleo que fue en el siglo XX. El Gobierno debe ajustar su estrategia. El desafío es elevar la productividad de los sectores donde trabaja la mayoría: servicios, comercio, agricultura, construcción, turismo y pequeñas empresas. Y la respuesta tiene dos vías. La primera es educativa. Ecuador necesita acercar el bachillerato al mundo real del trabajo mediante formación técnica, vocacional y dual, competencias digitales, idiomas, emprendimiento y capacidad para resolver problemas. La segunda vía es laboral y productiva. No sirve formar jóvenes para incorporarse al mundo productivo si el régimen laboral dificulta y encarece la contratación. Asimismo, debe elevar la productividad de pequeñas y medianas empresas con tecnología, capacitación, acceso a mercados y financiamiento. Coordinar las políticas educativa, laboral y productiva evitará que Ecuador siga preparando a sus jóvenes para un mercado laboral que ya no existe, y le permitirá construir el productivo que necesita.



