
Por primera vez, Ecuador fijó cupos anuales de captura incidental de tiburones: 551 toneladas de sedoso o mico, 149 de mako y 3.624 de azul. La medida, firmada en Manta el 6 de agosto, busca responder a la recomendación de CITES que desde 2024 pide suspender el comercio de tiburones y rayas del país por falta de cupos basados en ciencia y mecanismos confiables de verificación. Sin embargo, las cifras generan dudas. El informe técnico que las sustenta, elaborado con el Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca (IPIAP), no pasó revisión por pares.
En cambio, un estudio publicado en Regional Studies in Marine Science sí la tuvo y concluyó que la mortalidad por pesca ya excede en 67% el nivel necesario para mantener estables las poblaciones de sedoso y mako, y recomendó reducirla, no solo limitarla. El acuerdo no explica cómo concilia esa advertencia con las cuotas fijadas El control se apoya en bitácoras que llena el propio armador o capitán, sin observadores obligatorios en todas las flotas.
El tráfico ilegal evidencia la fragilidad del autorreporte: en abril de 2026 se decomisaron 21.897 aletas en Guayaquil; en 2025, 15 toneladas en Manta. Además, carne de tiburón cruza a Perú como “tollo” y se vende en mercados andinos como “corvina” (hasta 66,6% de muestras con ADN de tiburón).Ecuador logra un avance formal, pero los números conviven con una economía ilegal que mueve decenas de toneladas mensuales, muy por encima de lo que la nueva norma puede regular.



