El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ordenó esta semana operaciones coordinadas entre Migración y la policía para deportar a migrantes irregulares.

El mandatario derechista asumió el 7 de agosto con una agenda de línea dura, pausada por un terremoto que dejó más de 300 muertos. En un consejo de seguridad el domingo 23, instruyó detener primero a migrantes que cometan delitos. «La orden es clara: primero los que cometen delitos, segundo los irregulares, que serán deportados», dijo desde Barranquilla, su sede alterna. «No voy a aceptar migración ilegal. Primero los colombianos, segundo los colombianos y tercero los colombianos».
Colombia es el principal destino del éxodo venezolano: 2,8 millones vivían allí hasta junio, de los cuales más de 527.000 están en situación irregular. De la Espriella, admirador de Donald Trump, replica su lema «América First»: «¡Deportados! Es una orden presidencial que se debe cumplir esta misma semana. No aceptaré migrantes ilegales, vengan de donde vengan».


