
La NOAA estima ya un 70% de probabilidades de que el El Niño en formación se convierta en el más intenso jamás registrado. El calentamiento del Pacífico tropical y la coincidencia de modelos elevan ya el pronóstico actual: el pico llegaría entre fines del otoño y comienzos del invierno boreal. La temperatura superficial del mar podría superar 2,5 °C sobre el promedio durante tres meses, dejando atrás al Súper El Niño de 1982-1983.
El planeta, además, ya es más cálido; por eso la NOAA usa el Índice Oceánico Relativo para descontar la tendencia del calentamiento global y aun así el episodio es extraordinario, según el climatólogo Daniel Swain. Un El Niño récord no garantiza impactos récord, pero aumenta patrones típicos: lluvias intensas en zonas de Sudamérica, sequías en Indonesia y Australia, y un otoño-invierno más húmedo de California a Florida. Su interacción con un planeta recalentado es territorio desconocido. Al sumarse al calentamiento global, 2027 podría ser el año más cálido registrado.



