
Dr. Medardo Mora Solórzano
Dr. en Jurisprudencia, Rector fundador de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, ex-Alcalde de Manta, ex-presidente del CONUEP y luego CONESUP
Si algo debe demostrar un gobierno es eficiencia en el gasto público. Si no se manejan correcta y controladamente los ingresos y egresos del Estado tanto a nivel nacional como seccional, no habrá inversión pública ni recursos para la ejecución de obras o prestación de servicios, y lo más censurable se recurre a subir o crear nuevos tributos haciéndole pagar al ciudadano esa ineficiencia. Cuidar los recursos públicos Lo primordial en una economía personal o de una institución es cuidar los gastos, más importante que tener más ingresos es controlar los egresos. Los gobiernos nacional y locales deben entender que los recursos administran no les pertenecen, pertenecen a la sociedad, aquello les exige utilizar ese dinero con el máximo de probidad, austeridad, transparencia, caso contrario pasará lo que le pasa al país, que debe endeudarse para poder equilibrar ingresos y egresos, y esa no es la solución, llegará el momento que no se podrá pagar los préstamos a los acreedores y vendrá lo que ya sufre el país, falta dinero para todo lo que corresponde atender al Estado, buenos centros de salud, proveerlos de medicinas, locales educativos funcionales, mantener en buen estado las carreteras, pagar a sus acreedores, devolver el IVA.Más gasto no significa más desarrollo En la realidad, las autoridades nacionales o seccionales priorizan los gastos que les conviene, los que les dan réditos electorales, o lo más reprochable, los que engordan su patrimonio personal. No es equivocado pensar que no se realizan obras de interés de la sociedad, sino negocios donde existe reparto de coimas, como en el escandaloso caso de Odebrecht vinculado a negociados en carreteras, oleoductos, hidroeléctricas, aplanamiento de la Refinería del Pacífico y otras obras, o últimamente el repulsivo caso Progen. Lo triste es que las entidades públicas gastan dinero en acciones improductivas e innecesarias, como viajes de funcionarios con pasajes y viáticos pagados dentro y fuera del país, recepciones, conciertos costosos, pero les falta dinero para el pago cumplido de obligaciones y eso no es ni ético ni responsable, hay razones para que la ciudadanía se indigne.



