
Trump firmó una orden que reduce de 18 a 11 las vacunas infantiles recomendadas en EE.UU., siete menos que las indicadas por los CDC. El Gobierno afirma que maximiza la elección parental y se alinea con evidencia científica y prácticas de países similares. Las 11 de recomendación universal son: sarampión, paperas, rubéola, difteria, tétanos, tosferina, polio, Haemophilus influenzae tipo b, neumococo, VPH y varicela.
Las vacunas contra hepatitis A y B, rotavirus, enfermedad meningocócica, gripe y COVID-19 pasan a decisión clínica compartida, aunque se mantienen como recomendadas para grupos de alto riesgo. Se sugiere además dividir la triple vírica en dosis individuales. La orden promueve exenciones religiosas y médicas, y exige a los estados respetar la libertad parental y religiosa. Se justifica en que EE.UU. recomienda más vacunas que países comparables, con más del doble de dosis que algunos europeos, y defiende el compromiso con la ciencia de máxima calidad y la flexibilidad.



